viernes, 1 de junio de 2018

Inquilinos

    Todos los fin de semanas, mi papá se dirige al patio trasero de nuestra para poder regar su colección de plantas, muy bien cuidadas y gigantes (no sé cómo lo hace para poder hacer que crezcan tanto, yo soy pésima en esa actividad) las tiene en baldes de pintura y colgantes, algo bien artesanal puesto que todo el suelo esta pavimentado.
    Tomando once un día, nos comenta que al entrar al patio, unas cosas peludas salieron corriendo en cuanto lo sintieron, unos tres más la madre. Mi mamá "pegó el grito en el cielo", creyendo que eran ratones, ya estaba pensando llamar a un exterminador, cuando mi papá la tranquilizó aclarándole que no eran ratas, sino gatos.
    Nosotras, emocionadas a morir, fuimos directo para verificar tan hermosa noticia, queríamos saber cómo eran y si podíamos quedarnos con uno. Al llegar, pasó lo que nos esperábamos, se arrancaron corriendo y escondiéndose entre los cachureos de mi viejo, que son demasiados para poder esconderse y nunca más en la vida ser atrapados.
    Lamentándonos por el hecho de no poder tomarlos ni acariciar sus pancitas, decidimos hacernos cargos igual. Partí a comprar comida para gatos; un paquete para madres que están en periodos de lactancia y otro paquete para cachorros de gato.
    Alimentarlos no fue difícil, dejarles la comida ahí e irse era la única forma de que comieran, porque no hubo caso, ellos no querían nuestra presencia ni para mirarlos de lejos. Así que tomé una decisión, los iba a espiar por la última ventana de la casa. De esta forma los he podido ver comer, jugar y crecer. Ha pasado un mes y los enanitos ya están mostrando habilidades de gato; se suben al techo del cuarto de mi papá, trepan, corren y juegan. Los veo y sonrío, observar sus locuras me hacen ser un poco más feliz.
    Ahora busco personas que quieran tener un gatito, no podría decir si son machos o hermbras, solo que son bellos y muy traviesos, y ah!, el más oscuro no esta disponible, es mío aunque él no me quiera. Lo llamé Chanfle aunque él no sepa.

 Juguetones.

viernes, 25 de mayo de 2018

Llevar la batuta

    Mi meta siempre fue observar cómo se comportarían los niños en un escenario nuevo para ellos. La idea era observarlos mientras los músicos tocaban sus piesas, descubrir en sus caras la emoción que sentían, pero nada de eso fue posible.
    Después de que octavo hiciera la prueba, me encargué de mi curso,  para prepararlos mentalmente sobre lo que ocurriría en el viaje. Algunos estaban muy entusiasmados, mientras que otros, en su detestable etapa llamada pubertad, demostraban desagrado e indiferencia.
    Arriba del bus, elegí yo sus asientos para que supieran lo que es malo, pero si se portaban bien, podrían devolverse con quien ellos quisieran. Lo bueno es que jugaron entre ellos cantando y compartiendo con nuestros vecinos, los de quinto año.
    Sentados en la cámara, los miraba desde lejos. Ellos estaban tranquilos sentados, conversando, quién sabe que cosa, pero en silencio, esperando que llegaban los músicos. Mi mente me decía: "Yenny, debes estar atenta a sus expresiones, no lo olvides". Cuando comenzaron a tocar, no pude aguantar, tuve que observar quiénes emitían esos sonidos. La delicadeza de las cuerdas rozando el arco, me hizo perder la concentración. Mi mente se inundó de emoción y, en un segundo, mi objetivo se esfumó.
    Disfruté de todo el concierto, escuchando lo que podría ser nuevo para aprender. A partir de ello recuerdo muchas cosas, pero lo que quedó más en mí fue la palabra "batuta". La he escuchado en una expresión super conocida que dice: "llevar la batuta", y se usa cuando una persona es el líder, dirige a un grupo para llegar a un fin.
     Lo bueno es que los legendarios se portaron tan bien, que se sentaron donde quisieron y con quién ellos quisieron. Esta vez no hubo cantos ni juegos, solo conversaciones de niños que olvidan lo que viven. Discutieron y gritaron, algo imposible de evitar.
     Por lo menos yo aprendí algo. Ahora entiendo de dónde viene semejante dicho, muy útil para utilizarlo en la vida de un profe. Solo tengo un problema, no soy músico, ni tengo plata para el instrumento.

viernes, 11 de mayo de 2018

Día de la mamá.

    Día de la mamá... Me he preguntado si esto podrá celebrarse cuando yo sea mamá.
    Cada año, los hijos deben prepararse para este día. Lo hacen desde cositas preparadas en el colegio, cuando eres niño hasta endeudarse cuando eres un adulto (eso pasa cuando nunca entendiste el verdadero significado de la celebración).
    Gracias a Dios, tuve la bendición de tener una mamá que siempre estuvo mi lado, me ha cuidado y se ha preocupado por mí. Iba a cada reunión de apoderados, era parte de la directiva del curso y no se perdía cada acto del colegio. Pero... ¿Qué pasa con los niños que no tienen esa posibilidad, y aun así deben hacer la tarjeta sabiendo que ella no llegará o no podrá estar?
    Está generación tiene, no sé si llamarlo ventaja o desventaja, la oportunidas de desarrollo profesional femenino, lo cual permite a la mujer desempeñarse en el área laboral al igual que el hombre. Ella trabaja y debe dedicarse al hogar, rendir cuentas a un jefe y preocuparse en el cuidado de los niños. Pero, ¿Qué pasa cuando, por la misma razón que les mencioné antes, no pueden asistir a las cosas importantes de los hijos, porque en el trabajo no le permiten o, simplemente no se molesta en pedir permiso? ¿Acaso alguien pensó en el niño que sabrá que estará solo ese día? Mamás irán a la celebración, pero la suya no. Es difícil lidiar con ello cuando eres profesora y no sabes cómo explicarle la situación.
     ¿Hasta cuándo se celebrará esto? Cuando llegue el día en que ninguna mamá pueda, porque decidió desarrollar todas las áreas de su vida.
    No quiero ni opinar sobre las otras mamás, las que, no por trabajo se limitan a vivir la vida de madres, sino por motivos muy irresponsables para dignarme hablar. 
Celebrando el día de la madre. 8vo básico. 2001.

jueves, 3 de mayo de 2018

¿Cómo me veo en diez años? Parte II

    Como contaba en la publicación anterior, estudié cuatro años diseño gráfico y me gustaba mucho. Podría decir me encantaba o fascinaba, pero les estaría mintiendo. Pero me di cuenta de algo. Más que dibujar, lo que me motivaba era la opción que me deban de crear. Eso era lo que me encantaba. Siempre estar pensando que cambiar la realidad y crear nuevas cosas para generar nuevas sensaciones. Más que cualquier cosa, lo que más me gustaba hacer era diseñar cosas a partir de materiales de fácil accesibilidad y hecho a mano. Casi nada en computador, así como un artesano. Creo que podría haberme dedicado a eso; pero, ¿cuánto se valora esta profesión?
    Por cosas de la vida, cambié de rumbo y me di cuenta que mi creatividad podría usarla para otros fines, tal vez más productivos. Creo que lograr que otros puedan desarrollar su creatividad para llegar lejos es una buena opción ¿Pero cómo? Enseñar era la opción.
    Mi idea es lograr que de manera creativa, cada niño que pueda conocer pueda darse cuenta para qué es bueno y descubrir cómo potenciarlo.
    Me costó años darme para dónde enfocar mi talento, por así decirlo. Lo bueno es que en esta época tenemos un mundo que acepta ser lo que uno quiera ser, sin encasillarnos en una sola cosa, sino crear nuestro propio nombre.
    Se han descubierto diferentes tipos de inteligencia. Me gustaría que hicieras el test para que puedas descubrir la tuya y tener presente cuál es tu talento para dedicar en esta vida. Cuando los descubras, hace un screenshot de tu respuesta y sube la foto como comentario de esta publicación.

viernes, 27 de abril de 2018

¿Cómo me veo en diez años?

    Me considero una de esas persona que piensa siempre en el presente y de las que trabajan en función a un futuro cercano. Aunque hay veces en las que el pasado se me aparece, me doy cuenta que viene a mí solo porque estoy pendiente de las consecuencias de este, es decir, lo que estoy viviendo ahora.
    Si viajo en el tiempo, hace unos 25 años atrás, y recuerdo lo que quería ser cuando grande, ni se parece a lo que soy el día de hoy. Recuerdo cuando tenía trece o catorce años, mi sueño era usar uno de esos uniformes verdes del ejército de Chile, solo por el hecho de que no tendría que estudiar mucho y podría hacer ejercicio físico.
    En mi periodo de enseñanza media fui dándome cuenta que eran hábil en otras áreas aparte del deporte; por ejemplo, en las artes y el lenguaje. Me encantaba dibujar y crear historias a partir de eso, incluso tenía mi cuaderno donde escribía y dibujaba todo. A pesar de que era feliz con esas habilidades, me daba cuenta que en matemáticas o historia me iba muy mal.
    Es obvio que, como estudiante, te exigen tener notas buenas en todo, o las notas decentes para poder pasar de curso. En mi caso, las excelentes notas en las asignaturas más expresivas me ayudaban a subir las notas de mis materias complicadas.
    A los diecisiete, terminando mi periodo de enseñanza media, llegó la presión de qué estudiar. Aunque sabía que lo que decidiera no tenía que tener matemáticas, no tenía idea de en qué universidad estudiar o que hacer con mi vida. Estuve en un colegio científico humanista, en donde el área del razonamiento o la objetividad me mataba diariamente. Solo algo tenía en mente. Las matemáticas, no.
    Cómo me encantaba dibujar, mis búsquedas tenían relación con eso, así que cuando investigaba sobre los ramos de las carreras, lo primero que veía era si es que tenían "cálculo I", si aparecía esto, la desechaba inmediatamente, sin darle oportunidad alguna.
    Con todo esto, di una PSU "reguleque" y entre a un instituto en donde estudie Diseño Gráfico.
    Se preguntarán, que hacía allí, si ahora es una profesora de lenguaje. Bueno, la otra semana continuaré con mi historia. Pero solo les digo una cosa, nunca se estanquen, sigan avanzando cada día, para ser mejores.
   

jueves, 19 de abril de 2018

De(l) terror

   Soy sincera. Ver películas de terror es un sacrificio casi sobrehumano para mí. Y esto me pasado desde siempre. Recuerdo que desde niña, ver películas en la casa de mis primas (VHS, imagínense la antigüedad) me arrancaba a la cocina o prefería compartir con mi tía ayudándola en cualquier cosa. Al crecer, mis amigos se juntaban para hacer cine casero. Cuando pasaba eso, yo inventaba excusas para no asistir o me tapaba la cara y los odios durante toda la película. Era horrible. Aún recuerdo cuando "vimos" El exorcista.
   Ahora, adulta, no ha cambiado mucho la cosa. El fin de semana pasado teníamos ganas de ir al cine. Partimos sin ver cartelera y sin tener idea que queríamos. Llegamos como a las 21.30 y lo único  que había era "Un lugar en silencio", no tenía idea de que trataba pero, con tan solo ver la portada, sufrí sola. Mis amigos saben lo que me causan estas cosas. Me quedaron mirando con cara "¿La vemos o hacemos otra cosa?. Decide tú". Mal!, me dije. Tengo que tomar una decisión. Respiré hondo, los miré y dije: "vamos, me da igual" (por dentro, ya me estaba arrepintiendo).
   Compramos las cabritas y las bebidas, entramos a la sala, nos sentamos en nuestras butacas y esperamos a que comenzara. Me encanta ver los trailers de otras películas que dan al comienzo, pero se me olvidaba que estos también iban a ser de terror. Me tapé la cara la mitad de cada uno, solo el Kramer con su imitación de "Lucho" Jara me mantuvo tranquila.
   La película era un poco lenta, lo admito. Pero cuando sonaba esa música que te hace sentir que algo malo viene, o cuando suceden cosas de repente te hacen saltar (o incluso hacer volar las palomitas) las odio!
    Resumen. Ví la película enterrada en el asiento, al medio de mis dos amigos, con un ojo tapado y el otro entre abierto.
    Si tuviera que hacer una película de terror, sería con la historia de mi vida viendo este estilo; pero que algo de verdad terrorífico pasara. Una venganza por parte la protagonista puede ser o un final completamente nuevo, diferente a lo que se ha visto hasta ahora.

viernes, 13 de abril de 2018

Profes 2.0

    Hoy, y como siempre, ser profe es complicado. Pero siendo sincera, creo que ahora es más, y te digo por qué.
    Ayer, y no hablo de ayer ayer, sino de hace unos 15 o 20 años, los cabros éramos más piolas, el respeto al maestro era casi intachable. En mi vida en la básica, nunca escuché una grosería en la boca de mis compañeros, olvídate de responder de manera altanera o desafiar a los profesores.
   Entiendo que los tiempos han cambiado, y los docentes de alguna manera tenemos que actualizarnos en ello. Para nosotros, jugar a las laminas era suficiente, llegar a la casa y ver un poco de tele, era lo mejor. Con el tiempo fuimos adquiriendo más tecnologías, pero tener un Gameboy era para gente de plata, así que el tetri de 9999 juegos era lo único bacán. Olvídate de un Playstation.
   Reconozco que prefiero mi época, pero no puedo aferrarme a ella y pensar que los demás se van adecuar a mí, imposible si eres profe. Hacer escribir a los chiquillos hojas y hojas en cuadernos no es lo mío, me pongo es su lugar también. La idea es que todos salgamos ganando. Así que se me ocurrió este medio para que ellos, de alguna manera pudieran escribir. Si pasan el 80% del día con la cel pegado a las manos, ¡algo productivo pueden hacer, poh!
    Ayer les mandé una simple tarea para hoy, viernes 13 de abril del 2018. Escribir una columna de opinión, prácticamente lo que hemos estado haciendo hace un mes aproximadamente. Llegué a clases, y mi sorpresa: los irresponsables no habían hecho nada, ¡solo una estudiante me alegró la vida! ¡¡¡CÓMO PUEDE SER!!! Dentro de mí sentí fuego, me quemaba por dentro. (¿Cuál figura literarias use?) Ya. Cálmate, me dije. Vamos hacer algo. Trollearlos es una buena opción. Pregunté quién tenía su celular, para que escribieran su columna ahora. Los lindos, inocentemente, sacaron su aparatito tecnológico y lo levantaron. Me acerqué a uno de ellos y tranquila tomé su cel. Rápidamente, los pillos esperaron a guardar sus tesoros, jurando que los iba a dejar pasar.
    Hicieron su columna, pero a mano. Sin ayuda de nada, solo sus conocimientos e imaginación.
Ahora espero
que publiquen lo que les revisé.
Hasta las 20 los leo
o el dos en el libro escribiré.
(Y suena una rima...)
   Algo bueno de sumarse a esta generación, tienen mucho para aprender de ellos. Trollear es uno.


   





Mi generación es la mejor. 
Primer día de clases: 1994